Hemingway ¿Nacionalizado Habanero?

Hemingway ¿Nacionalizado Habanero?

En ocasión de una entrevista concedida por el famoso  escritor estadounidense Ernest Hemigway a la prensa cubana después de conocerse que se le había concedido el premio Nobel de Literatura , el entrevistado expresó :

“Este es un Premio que pertenece a Cuba, porque mi obra fue pensada y creada en Cuba, con mi gente de Cojímar, de donde soy ciudadano. A través de todas las traducciones está presente esta patria adoptiva donde tengo mis libros y mi casa”.

Después de leer lo anterior quizás quede resuelta su extrañeza al toparse con el  titulo del presente artículo. En dichas palabras se refería Hemingway  a Cojímar,  poblado costero habanero donde si bien no tuvo el norteamericano asentamiento alguno, si fue un lugar entrañable para él, por su furibunda afición a la pesca del pez  aguja y ser el mencionado poblado de pescadores donde tenia fondeado su barco; “ El pilar “, el  mismo que  utilizaba en sus apuestas casi diarias con la naturaleza marina.

Pero no fue solo la ubicación privilegiada de la mayor de las antillas en el mar Caribe y  por ende la gran posibilidad de poder anzuelar un gran Castero lo que atrajo a Cuba al escritor de “Cumbres borrascosas”. Fue variada la gama de atractivos que le encontró el escritor a la isla, desde que en 1928 visitó Cuba por primera vez al punto de ligarse a ella casi permanentemente  desde 1933 hasta casi el momento de su muerte. En 1949, explicó en una crónica las razones de su larga residencia cubana. Habló, por supuesto, de la Corriente del Golfo, “donde hay la mejor y más abundante pesca que he visto en mi vida”; de las 18 clases de mango que se cosechaban en su propiedad, de su cría de gallos de pelea…y apuntó como al descuido: “Uno vive en esta Isla (…) porque en el fresco de la mañana se trabaja mejor y con mayor comodidad que en cualquier otro sitio.”

Su primer refugio habanero fue el Hotel Sevilla , que ya hemos dicho en anteriores trabajos era uno de los más lujosos hoteles de Cuba en ese entonces .Allí concluyó su mundialmente conocida novela “Por quien doblan las campanas”, pero no permaneció en el hotel de la calle Prado mucho tiempo más . Se decidió posteriormente por pasar sus días y noches en un hotel mucho más modesto. Ubicado todavía en la calle Obispo en pleno centro de la parte más antigua de la ciudad, lo que se le conoce hoy como el casco histórico de la Habana, el Hotel Ambos Mundos fue su nueva morada. Su todavía conservado ambiente colonial, su tranquilidad y sobre todo su excelente ubicación cercana al puerto de la ciudad, inmejorable para súbitos arrestos marineros, inclinaron a Hemingway  a irse  al Ambos Mundos.

Por su crónica “La pesca de la aguja a la altura del Morro”, con la que volvió al periodismo luego de haberse mantenido alejado de esa profesión durante más de diez años, se conocen no pocas de las costumbres  de aquel huésped del  Ambos Mundos.

Dormía con los pies hacia el levante. De esa forma el sol, cuando empezaba a golpearle la cara, lo obligaba a abandonar la cama. Entonces, desde la ventana,  oteaba el entorno: la Catedral, la entrada del puerto, el poblado pesquero de Casablanca, los tejados de los edificios. La bandera cubana que ondea en lo alto del Castillo del Morro a la entrada de la bahía, le indicaba la dirección del viento y los rizos del mar lo hacían percatarse de golpe si los buenos vientos soplaban desde temprano. Las condiciones eran favorables entonces para la pesca de la aguja y el narrador, tras ducharse, se ponía un viejo pantalón de caqui, una camisa cualquiera, unos mocasines secos y bajaba a desayunar  antes de dirigirse a la embarcación.

A veces en bermudas, con zapatillas vascas, casi siempre sin calcetines y con una camisa ligera, se le veía caminar por la calle Obispo. En “Islas en el golfo”, otro de sus libros,  evocaría los olores característicos de esa vía por aquellos años de la década del 30 del pasado siglo: el de la harina almacenada en sacos y el del polvo de harina, el de las cajas de embalaje recién abiertas, el del olor del café tostado, que según el escritor era una sensación más fuerte que la de un trago por las mañanas, el delicioso olor a tabaco. Por supuesto que durante su estancia en el Ambos Mundos no descuidó su pasión por ,la escritura ,como lo reconoció muchos años mas tarde cuando incluso había trasladado ya su residencia habanera para otro sitio. En 1958, en su célebre entrevista con George Plimpton, recordaría: “El Ambos Mundos, en La Habana, fue un buen lugar para trabajar”.. Todavía hoy la gerencia del hotel mantiene casi intacta la habitación del quinto piso que utilizó el literato norteamericano.

Sin embargo, contrastando con la complacencia de Hemingway con el hotel, a  Martha Gelhorn su tercera esposa, comenzaron a incomodarle la pequeña habitación y la falta de privacidad ante la visita de los amigos del marido. Fue ella la que buscó y encontró Finca Vigía ,una estancia ubicada en el poblado de San Francisco de Paula , a 30 minutos del centro de la Habana.

La casona ciertamente reunía excepcionales condiciones para que el escritor pudiera desarrollar su labor fundamental, la literatura. Tranquila, apartada, rodeada de una exuberante vegetación tropical, le posibilitaría seguramente el encuentro con las musas. A ese lugar se mudó y logró ciertamente escribir bastante en sus últimos 22 años de vida. Allí vieron la luz varias novelas: “A través del río y entre los árboles”, “El viejo y el mar”, “París era una fiesta” e “Islas en el golfo”. También otra novela que dejó inconclusa, “El jardín del Edén”. Y asimismo muchísimos artículos y crónicas para publicaciones periódicas, entre ellos el reportaje  “Un verano sangriento”, acerca del mano a mano presenciado por él en España, entre los toreros Antonio Ordóñez y Luis Miguel Dominguín. “Yo siempre tuve buena suerte escribiendo en Cuba… llegó a expresar en cierta ocasión en una carta.

La casa tras  la muerte de Hemingway fue  traspasada al estado cubano por voluntad del propio escritor plasmada en su testamento, para que se dedicase a investigaciones botánicas. Con el consentimiento de su viuda se decidió convertirla en museo como un homenaje a el narrador universal que tanto amor sintió por la isla. En la actualidad son miles los visitantes de todas las partes del mundo que se asoman al mundo del desaparecido escritor, gracias a lo que guardan sus colecciones.

En la ya referida entrevista con Plimpton, el escritor la definió la Finca como un lugar espléndido para trabajar. En alguna parte añadió que allí tenía sus libros, sus cuadros, sus recuerdos. Junto a su cama de hombre solo,la esposa dormía en el ala opuesta de la casa, está su máquina de escribir, por la que algunos coleccionistas ofrecieron hace años hasta 50 000 dólares.

La correspondencia que llegó a la casa luego del deceso del propietario permanece sobre la cama, sin abrir, y en una zapatera están sus zapatos enormes. Aparecen también una cerámica de Picasso y en las paredes, carteles de corridas de toros y los cuernos y las cabezas disecadas de animales que mató en sus cacerías. En fin , puede asomarse uno a la intimidad del escritor .Una intimidad que siempre protegió con mucho celo.

En el comedor, donde siempre se puso un cubierto más para el visitante imprevisto, hay un mosaico con esta inscripción: “No entra nadie aquí sin ser llamado”.    Como el escritor se quejaba mucho de cuánto lo importunaban sus visitantes, Miss Mary, su cuarta esposa, mandó a construir la torre de tres plantas aledaña a la casa. El primer piso serviría de morada a los más de 50 gatos de la finca; en el segundo se guardarían los útiles de pesca y de caza del propietario, y en el tercero ,teniendo ante sus ojos una panorámica  espléndida de la ciudad, estaría su estudio. Sobre este particular se cuenta una anécdota bastante hilarante.

Hemingway subió un día a la torre supuestamente a escribir y permaneció allí durante 15 minutos, durante los cuales se empeñó, en vano, en construir una frase. Bajó y nunca más volvió a utilizar aquella estancia para el trabajo. Dijo que no podía resistir la soledad de su nuevo estudio …..y siguió escribiendo en su cuarto.

Ya expusimos que gracias a su tercera esposa es que Hemingway empieza a vivir en la finca de San francisco de Paula , pero es curioso saber que todo lo fructífera y placentera que en realidad fue la relación del escritor con el lugar ,pudo no haberse concretado  nunca. La primera vez que Hemingway visitó los predios que su esposa pretendía que fueran los suyos , no le gustaron en lo más mínimo. Quedaban muy lejos de Cojimar , donde ya fondeaba su barco; y del Floridita , otro de sus grandes descubrimientos habaneros .

Al posteriormente muy afamado bar, Hemingway  asistía diariamente .Allí pasaba las horas sentado siempre en el mismo lugar ,en el extremo izquierdo de la barra y por lo cual ha quedado inmortalizado desde hace muchos años con una estatua que se ubica precisamente en el sitio que él ocupaba.

Desde allí todavía parece contemplar pensativamente el disfrute por los visitantes del lugar, de su cóctel predilecto El daiquiri. Se cuenta que podía tomarse en una noche hasta 15 daiquiris , y no de su versión habitual .sino de una versión que el mismo inventó en acuerdo con Constantino Rivalaigua, el dueño y fundador del Floridita.

El daiquirí clásico es una mezcla batida de ron, limón y azúcar sobre hielo frappé a la que se le añade a veces un golpe de marrasquino. Pues Hemingway, como diría el colombiano Gabriel García Márquez otro premio  Nóbel de literatura , inventó el Daiquiri salvaje. El norteamericano mandó a  suprimir el azúcar  de la  mezcla y doblar las cantidades de Ron y hielo frappé.

Así surgió el Papa”s Daiquiri . Tal era su gusto por el coctel que  al retirarse hacia Finca Vigía , casi siempre se le veía llevar en un termo o en un vaso grande, como él mismo decía …..” el Daiquiri del camino”.

Conociendo todo lo anterior es fácil comprender las motivaciones que lo hicieron declarar en relación a Cuba en otra ocasión.

“Amo este país y me siento como en casa, y donde un hombre se siente como en su casa, aparte del lugar donde nació, ese es el sitio a que estaba destinado”.

Liborio País es un colaborador de contenido y blogger sobre los hoteles de cuba & vacaciones en cuba para http://www.umbrellatravel.com.

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